Cuando menos es más

No es la primera vez que leemos esta frase «menos es más» y como no, en esto de correr también la podemos aplicar y sacar beneficio de ella y esperamos aclarar cuando menos es más en este deporte que practicamos los korrikazales.

Muchos corredores piensan que entrenar por debajo de lo que pueden hacer, no es entrenar y que están perdiendo el tiempo más que consiguiendo el objetivo futuro. Permitirnos desmentir esta afirmación.

Es el mismo principio que utilizan algunos culturistas de élite, el entrenar con rutinas de principiantes tras sus periodos de entrenamiento específico, para de esta manera relajar el cuerpo para la vuelta a la carga de un trabajo de máxima potencia. Trabajan menos, para luego poder trabajar más y todo eso, beneficiando al organismo.

Aplicable a los corredores también de élite; ritmo lento en los entrenos largos obsequia con un beneficio en nuestra condición física.

stock-illustration-5951322-racing-turtleEvidentemente si solo trabajas ritmos lentos no progresarás, pero si lo alternas con series, entrenos de potencia, de resistencia a mayor  velocidad, tonificación , etc., no te quepa duda que tus entrenos lentos te permitirán dar un respiro a la musculatura tras el sobreesfuerzo de un entrenamiento intenso o carrera, además de que te van a otorgar un plus en resistencia y en tu capacidad aeróbica.

Además es imprescindible este tipo de entrenamientos para acostumbrar al organismo a obtener la energía de los depósitos de grasa, tras lo cual se activará también este mecanismo a ritmos algo más rápidos, beneficiándote en las carreras de larga distancia donde las reservas de carbohidratos se agotan.

Si le añadimos que conseguimos dilatar los vasos sanguíneos y de esta manera que el flujo de sangre es mayor, esto junto con la creación de nuevos capilares y la producción de glóbulos rojos, nuestro organismo puede aportar una carga mayor de oxígeno a nuestras células musculares cuando el esfuerzo en carrera lo requiere.

Está claro que correr a menos velocidad nos da más capacidad de adaptación y de recuperación al cuerpo, por lo que vete pensando en probar alguna tirada larga y lenta para comprobar si tienes resultados mejores en tus carreras.

Claro que saber cuanto menos tengo que correr, para muchos es un problema porque incluso el cuerpo y su cabeza les dice que entrenen en su zona de confort habitual, por lo que se sienten incómodos.

Para saber como correr en una velocidad suave y beneficiosa es bien sencillo, vete con alguien que corra a velocidad bastante más moderada que tú y hazla compañía. Si puedes hablar tranquilamente y sin costarte un esfuerzo grande, estás en el punto idóneo.

También puedes averiguarlo si has corrido algún maratón; cuenta un minuto más de lo que te ha dado de media. Otra manera es entrenar en las pulsaciones bajas de tu zona aeróbica (de forma más o menos fiable 220 – la edad, a lo que te de le hayas el 60%. La zona aeróbica está entre el 60% y el 80% ). Tienes que notar que no te cuesta nada, que casi no hay esfuerzo, pero sin duda, hay beneficios a nivel orgánico.

Si eres de esos/as que te excusas en que no puedes, que no te deja el cuerpo, que tienes que andar pendiente de ir lento/a, que te resulta incómodo, que eso no es para ti….recuerda la máxima de que este entrenamiento te está otorgando una modificación y calidad a nivel físico; recuerda siempre que menos es más que es un hacer no haciendo.

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