MEDIA DONOSTI 2026
El domingo pasado cumplí uno de los objetivos que tenía marcados este año, que era bajar de 01:20 en la distancia de medio maratón. Este objetivo empezó a rondar en mi cabeza, hace algo más de un año, cuando conseguí completar la Media Maratón de Sevilla en 01:20:42. En ese momento fue cuando fui consciente de que era factible y que lo tenía ahí.
Empecé a buscar alguna carrera que reuniese los condicionantes más favorables para poder atacar esa marca. Clima, circuito, fechas, … Y después de valorar diferentes opciones me decanté por Donosti.
La preparación específica para esta carrera la podría catalogar prácticamente de perfecta. No tuve ningún contratiempo, las sensaciones en los entrenamientos eran brutales prácticamente todos los días, he disfrutado de cada entrenamiento … Vamos, que me presenté el día de la carrera con la confianza absoluta de que lo iba a conseguir.
El día empezó sobre las 6:30 de la mañana. Quería levantarme con margen, desayunar tranquilo y llegar con tiempo a Donosti. Sobre las 7:45, coger el coche el coche y rumbo a la carrera. Salir del parking y confirmar una de las mejores noticias que me esperaban. 9ºC, nublado, prácticamente sin viento, …. Clima ideal. Quien me conoce sabe lo que sufro con el calor, tanto física como mentalmente por lo que esto afianzaba más la sensación de que era el día y no podía desaprovechar esta oportunidad.
Momentos previos de la carrera lo habitual. Cambiarse, dejar la mochila en el guardarropa, encontrarse con buena gente y a calentar.
Nos plantamos en la línea de salida. Empezaron a salir ciertos nervios, pero con muy buenas sensaciones. De repente, aparece la liebre de 1h20. En principio no había liebre para este tiempo por lo que no contaba con ella. Pero viendo que la tenía ahí, decidí salir en el grupo e ir valorando, en función del ritmo que llevase, continuar ahí o desentenderme e ir a mi bola.
Pistoletazo de salida y arrancamos. Salida algo caótica por la cantidad de gente que había y los giros que tiene el recorrido nada más empezar. Pero enseguida conseguí unirme al grupo de la liebre y ahí nos quedamos. Primeros kms de tanteo, de valorar sensaciones, de ver la forma de llevar la carrera de la liebre, … Todo iba perfecto.
Llegamos al km10 y es ahí cuando ya inconscientemente me pongo a la par de la liebre y veo que voy muy bien e incluso que hay momentos que me tengo que frenar algo para mantenerme en el grupo. Vamos, la situación ideal para encarar la segunda vuelta. Esto no hizo más que incrementar mi confianza e ir disfrutando de cada km. Pero decidí mantenerme en el grupo porque todavía quedaba carrera.

Así aguante hasta el km14 aproximadamente. Las sensaciones seguían siendo buenísimas. Y ahí fue cuando me adelanté algo más del grupo, vi había otro grupo más pequeño por delante y decidí tirar hacia delante. No estaba en mi cabeza eso, sino hacerlo en los últimos kms, pero me veía lo suficientemente “fresco” como para tirar hacia delante.

A partir del km16 fue cuando ya empecé a notar la falta de frescura que llevaba hasta entonces y cada repechillo ya se notaba. Aun así, aunque había momentos que había que apretar dientes y sufrir algo, fui capaz de mantener el ritmo.
Y así llegué al último km en el que ya tiré con todo, miré el reloj y vi que ya lo tenía y creo que será el último km que más he disfrutado en una carrera. El ir a tope, ver que te estás haciendo el último km a 3’35”, que vas a romper la barrera de 1h20 con margen, que has disfrutado la carrera, … En ese momento era el hombre más feliz del planeta.

Cruzar la meta y sentirme muy feliz y orgulloso de la carrera que había hecho.
Y es ahí cuando te viene a la cabeza el camino que te ha llevado ahí y las personas que te han acompañado en ese tiempo.
Uno de los principales culpables de que haya conseguido este objetivo y de esta manera es Edu. Ha conseguido que llegue en el pico de forma a la carrera (que yo creo que es el mejor momento que he tenido), ha hecho que disfrute de cada entrenamiento, que esperase con ganas al domingo para ver el plan de la siguiente semana, … Ha sido una gozada.
Por supuesto y lo he dicho mil veces y lo volveré a repetir las veces que haga falta. Es un orgullo pertenecer a este equipo. Desde que entré el nivel deportivo de Korrikazaleak ha subido una barbaridad. Pero con lo que me quedo y creo que es lo que hace grande y especial a este equipo es su nivel humano. Es una maravilla. Muy agradecido por el todo el apoyo recibido durante todo este tiempo.
Y por último, muy muy agradecido a familia, amigos, … que me han aguantado todas estas fechas y me han dado todo el ánimo y confianza para conseguir este objetivo.
Ahora toca descansar un poco, cambiar a la bici, para coger con ganas el 2º objetivo de este año. La Maratón de Florencia.
Por Mikel Martinez

