Crónica – Maratón del Santo Grial (Barracas–Navajas) 2026

Después de la maratón de Badajoz, me vine arriba. De esas veces que el cuerpo aún está caliente y la cabeza te empuja a más. Así que sin pensarlo demasiado, me apunté a otra: el Maratón del Santo Grial, una prueba diferente, poco comercial, con un 90% del recorrido por pista. De Barracas a Navajas. Sonaba a aventura, y eso ya era suficiente.

Llega el fin de semana del 1 de mayo, festivo. Salimos en familia rumbo a Zaragoza. El viernes hacemos noche allí; el sábado por la mañana, una pequeña activación de 6 kilómetros para soltar piernas, y al mediodía ponemos rumbo a Teruel para pasar el día. Terminamos en un pueblito cercano a Navajas(Algimia de Almonacid).

Domingo, 3 de mayo. Suena el despertador a las 5:30. A las 6:45 cojo el autobús que nos lleva a Barracas, punto de salida. A las 8:00 está todo listo. Me coloco en primeras filas, con los de delante. Las sensaciones previas son buenas: he entrenado bien, sin excesos, pero con confianza. El día, eso sí, viene feo.
Se da la salida. Vamos guiados por una bici… y a los 300 metros, sorpresa: “¡Nos hemos equivocado!” media vuelta, jaja. Retrocedemos unos 200 metros y ya, ahora sí, tomamos el camino correcto hacia la Vía Verde de Ojos Negros. Toca remontar lo perdido, pero en apenas 500 metros ya estamos de nuevo en posiciones delanteras, tercero o cuarto. Pasamos el cartel de “faltan 41 km” y la motivación se dispara.
El primero se va desde el inicio. Quedamos cuatro en un pequeño grupo, relevándonos en cabeza. A los pocos kilómetros, el segundo empieza a distanciarse ligeramente, unos 15–20 segundos. Yo voy tercero. Hacia el km 7–8 dejo atrás al cuarto y me estabilizo en esa tercera posición.

En el km 18, cazo al segundo. Va tocado, con flato. Corremos juntos un par de kilómetros, pero sigo apretando hasta soltarlo. A partir de ahí, carrera en solitario.

En el km 21 empieza a llover… y no para, diluvio. El terreno se vuelve más exigente, con barro y charcos. En el km 25 alcanzamos a los corredores de la media maratón. La vía es estrecha, y mantener un ritmo constante se complica: toca esquivar, salir por los lados, pisar zonas malas. Pero seguimos.
Voy cuidando la alimentación: geles en los km 14, 28 y 36; hidratación cada 5–6 km. Las sensaciones son buenas durante casi toda la carrera. Solo a partir del km 38 toca apretar los dientes y sostener el ritmo como se pueda.
Curiosamente, no miro el ritmo en toda la carrera. Solo en el paso del km 21 veo el tiempo: 1h19’. Me marco entonces un objetivo simple: intentar repetir en la segunda mitad. El resto del tiempo, solo controlo pulsaciones, sin pasar de 155, como tenía previsto.
Llegada a Navajas. Meta. Objetivo cumplido, 2:38:06, segundo absoluto y primero M40. Muy buenas sensaciones, una carrera sólida y disfrutada, a pesar del tiempo.

La experiencia ha sido muy chula. El viaje fue largo, pero mereció completamente la pena.

Como punto a mejorar, diría que la salida de la media maratón debería retrasarse un poco, ya que coincidir con los corredores del maratón dificulta bastante el ritmo en algunos tramos.
Pero en conjunto, una carrera diferente, exigente y muy auténtica.

Por Imanol Egia

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