Campeonato de Euskadi de pista cubierta 2021

El 30 enero se celebró en Donosti el campeonato de Euskadi de pista cubierta. Entre las dificultades por la situación, y que por marca es difícil acceder  a este tipo de competiciones, no pensaba que iba a poder estar allí. Sin embargo, por sorpresa, mis compañeros kzk enseguida me comunicaron que estaba entre los participantes del 3000. Fue un gran subidón y me sentí un privilegiado, ya que por lo que todos sabemos la mayoría de la gente no puede participar en ninguna prueba.

Con la ilusión y el nerviosismo de un niño pequeño allí me presenté, no sin antes preparar todo el papeleo por si me paraban por el camino como un delincuente. Me siento como un novato; nunca antes había corrido en pista cubierta ni había acudido sólo a una carrera. Mis compañeros y mi familia siempre están allí para apoyarme. A pesar de ello, todos ellos me transmiten su energía por medio de las redes (es lo que toca hoy en día).

Al entrar, estoy más perdido que las zapatillas de clavos de algún compañero en el barro : No se donde situarme, donde calentar, donde dejar la mochila, ni por donde se accede a la pista a la hora de competir. Menos mal que me encuentro con algún conocido que me orienta un poco, porque ya me veía saltando desde la grada .

Toca calentar y dando vueltas al Real arena me voy cruzando con todos los gallos. Me digo: Madre mia!! donde me he metido, objetivo: mejorar mi marca y a poder ser, no llegar el último. Aprovecho y charlo un rato con unos Navarros que están igual de perdidos que yo, lo cual me ayuda a no sentirme el más pringado .

Nos avisan de que tenemos que acudir a la cámara de llamadas, y al salir a la pista me llama la atención el peralte que tienen las curvas, no pensaba que era para tanto, pero os aseguro que en cada curva lo notas.

Comienza la carrera e intento situarme por dentro y pillar rueda de los cracks. La verdad que los dos primeros fueron bastante más cómodos de lo esperado, todos en fila india y a un ritmo de 3 poco el km. A partir del 2 los buenos aumentan el ritmo y rompen el grupo. Llega un momento en el que me quedo solo y no se muy bien que hacer: tiro para adelante o me quedo aquí?. Decido mantener ritmo y pensar que alguno de los de delante caerá. Y así es, consigo alcanzar a algún contrincante que me ayuda a mantener el ritmo y terminar la carrera con un tiempo de 9:10. 10º de la carrera y 9º de Euskadi.

Quien me iba a decir a mi que algún día iba a ser capaz de correr a estos ritmos. Pero a pesar de ser la ostia para mi, no me conformo. El ver tan cerca el 9 me hace preguntarme; seré capaz algún día de correr por debajo de 3´? Por intentarlo no va ser.

Ha sido una gran experiencia, pero espero que más pronto que tarde pueda ser compartida con mis compañeros korrikazaleak, y por supuesto, con mi mujer y mis hijos, que si la pandemia lo permite, no se pierden una.

 

Por Diego Pascual Alcalde

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