XXVII Andra Mari Herri Krosa Gorliz y XI Lorentzo Deunaren Lasterketa

Ayer (8 de agosto) fue uno de esos días que te recuerdan que correr nunca ha ido solo de correr.

XXVII Andra Mari Herri Krosa Gorliz

La mañana comenzó en Gorliz, compartiendo viaje y charla con Asier López. Allí tuve la suerte de compartir prácticamente toda la carrera con Alberto Arberas, conocer a un nuevo compañero del club: Gorka Benito y terminar la mañana de la mejor manera posible: con una conversación tranquila y un baño en la playa. Y, como siempre, con Yolan de Sope inmortalizando esos momentos que muchas veces pasan desapercibidos, pero que con el tiempo acaban teniendo un valor enorme.

XI Lorentzo Deunaren Lasterketa

Después de descansar un poco, tocaba poner rumbo a Astrabudua. Allí la carrera tuvo un guión precioso: Jon Pascual, David Toribio y yo vimos como un corredor salía muy fuerte desde el inicio. Dudamos unos segundos si responder al ataque o mantener nuestro ritmo. Decidimos confiar en nosotros, correr juntos y esperar nuestro momento.

Poco a poco fuimos recortando la diferencia hasta alcanzarlo en la tercera vuelta. A partir de ahí nos quedamos los tres en cabeza y, durante los últimos metros, lo único que nos preocupaba era decidir cómo queríamos cruzar la meta. Jon tenía un punto más y entró primero. Un podio compartido que nos hizo mucha ilusión.

Y mientras todo eso ocurría, ahí estaba también Mikel Oliva, animándonos sin parar, recordándonos que muchas veces quienes están fuera del circuito también forman parte de la carrera.

Aunque nos motiven los ritmos, los tiempos o los trofeos, lo que nunca olvidamos son las conversaciones antes de una salida, los abrazos al terminar, los ánimos desde la acera o las personas con las que compartes kilómetros.

Porque al final este deporte, como casi todo en la vida, no va de marcas. Va de personas. Y ayer tuve la suerte de estar rodeado de muy buenas personas. Por días así merece la pena seguir poniéndose un dorsal.

Por Ander Martín

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