Canfranc Canfranc: Historia de una muerte anunciada… o no
Tras meses arrastrándome por los montes, marjales y paseos marítimos, me disponía a afrontar desde mi parecer al reto más importante.
También es justo decirlo que tuve muy buenas sensaciones en la última carrera (Domusa teknik). Sobre el papel un reto al alcance de cualquiera que tenga un poco de experiencia en distancias largas en trail pero el terreno dicta el verdadero carácter de cada carrera, y en esta ocasión el terreno era de puro monte. Fuertes y largaaaaargass subidas.
De actitud iba «kili kolo» pero juntarte en la autoca con un colega para pasar el finde es como un buen gel de cafeína.
Así que salimos el viernes prontito y para la hora de comer estábamos en Canfranc. A 200 metros de la salida!!!!. Echamos la tarde entre recoger dorsales, preparar la mochila y tomar una birra.

A la mañana siguiente nos despierta la salida del 70k y ya nos ponemos al lío. Pasamos control de material y al corralito. Nos deseamos suerte y empezó la carrera.
De primer plato 1300+ y su consiguiente bajada. Casi no miro el paisaje porque es tan abrumador que me da sensación de poca cosa, así que decido centrarme y tirar km. A las dos horas más o menos ampolla a la vista pero bueno realmente lo que peor estaba era la cabeza. Tenía claro y esta vez más que nunca que en Candanchú lo dejaba, pero ese km eterno entre Astún y Candanchú realmente me revivió.
Hablo con Leire y con Itxaso y entre lágrimas y sin saber porque en vez de seguir recto por la carretera hacia Canfranc me desvió hacia el infierno de nuevo, hacia la tuca. Allí formo grupeta y tiramos hasta arriba. Subida larguísima. Cojo aire en la cumbre y descendemos hacia el Ibon de tortiellas. El paraje es inmenso , de esos que se para el tiempo. Pero es aquí donde el tío del mazo actúa más crudamente. Pensaba 300-400+ buff esto ya está. Entre el cansancio y los pies tengo que hacer 3 paradas una de ellas incluso sentándome. Estoy vacío!!!!
A duras penas logro llegar al collado de Estiviellas, allí me detengo y hago la última parada. Ahora 8 largos kms de descenso por unas zetas interminables, las cuales consigo bajar corriendo a buen ritmo. Me quedo sorprendido. Afronto los últimos metros me paro a 200 metros y voy andando vuelvo a coger aire y allí está mi compañero de aventuras viajeras para chocarlo por todo lo alto!!!!!
Dios!!!! Qué subidón pego un grito de la ostia y meta!!!!! No me lo creo!! Coño!!! Si!!!! la hemos sacado, y digo hemos por todo el apoyo de mi compañera de batallas ultreras! (Esta te la perdono). Se le ve hecho en falta un montón. La conversación, las risas, la lloreria….. todo lo que hemos vivido y esta vez no estaba. Eskerrik asko!!

Y como no a Leire. Incondicional, que sabe gestionar mis emociones y siempre me ayuda a sacar las carreras adelante. Es capaz de levantarme del barro desde la distancia. Un 11 para ella .
Y al loco de Zigor que sigue haciendo unas pedazo de carreras muy muy serias!! Un lujo compartir estos retos con un tío de la élite. Años de amistad. Que siempre me mete el veneno en la sangre, cabr……
GORA AD KORRIKAZALEAK!
Por Ander Molina

