DOMUSA Teknik – 40 MLK

Antes de empezar, me gustaría decir que la Domusa Teknik – 49 MLK ha sido una carrera espectacular, tanto por la organización como por lo bonita que ha sido cada km, m…vistas en todo momento… IMPRESIONANTE.

Una carrera para mi, de la más duras que he hecho, y muchos pensareis que porqué, si también tengo hecha la Hiru Handiak y es más kilómetros y más desnivel, pues simplemente , para mi punto de vista, este estilo de carreras no se puede hacer sin entrenar, y por eso ha sido para mi cuerpo físicamente y mentalmente la más dura. Así que si pensáis hacer locuras como esta… ¡ENTRENAR es importante!

Unas semanas antes, mis entrenamientos disminuyeron muchísimo ( aunque antes no había hecho tampoco muchos) quedándose sólo en algunos días algo de fuerza, que gracias a Andrés que me ha ayudado a cambiar esos entrenos, y algo de bici, simplemente por meter algo, ¡ah! y la Mendi Trail de por medio (que la verdad fue corta e intensa, y vuelvo a recalcar, que si no entrenas las cosas no van bien). Y el porqué de tan poco deporte… Porque tenía que estudiar ya que un día antes de este gran carreron tenía exámenes parte no sólo es estudiar, si no… Trabajar, y mis pequeños Amets y Haizea, y mil cosas más.

Bueno, llegó el día de la carrera, y Ander me vino a buscar a este gran barrio independiente en coche… Ese momento en el que nos vemos… Y nos dijimos…buf, que cansancio, lo bien que estábamos en la camita…pero para allí íbamos poco a poco, hablando de que tal me había ido los exámenes, de la carrera… Ander como ya lo había hecho el año pasado, me iba explicando cómo era la salida, entrada, los paisajes, los subebajas que había…

Llegamos ya a Azpeitia y allí veíamos nuestro último monte que teníamos que subir, joder…¡que bonito! aunque en carrera ya no dije lo mismo…más bien ¡que puto monte de los cojones!.

Fuimos a por los dorsales, que por cierto que bonitos, eran de tela y no me acordaba, pero tenía puesto el nombre de mis hijos, que recuerdo tan bonito la verdad. Nos cambiamos, allí empezaron ya los nervios de verdad, ¿Qué llevamos? , ¿Qué no llevamos?, geles… Barritas… ¿Cuanto?.. Ya empezaron ha llamarnos para entrar y mirarnos las mochilas… Empieza la música motivadora, la entrada de los pro ¿algún día estaremos ahí nosotros? Buf…

La cuenta atrás empieza, Ander y yo nos abrazamos y nos deseamos suerte, le recuerdo que si se ve bien que tire, que es una carrera que tenía clavada, y deciros, como sabéis… Que no me dejó sola en ningún momento.

Salimos tranquilos, que bonito, que emoción todo lleno de gente… Pero hay que decir que en toda la carrera siempre había alguien animando. Tocamos por fin el monte y empezamos a subir nuestra primera punta y voy con unas sensaciones bastante buenas. El tiempo nos acompaña…eso sí…el viento nos acompaño mucho y sobre todo en las puntas.

Seguimos quitándonos montes y empieza a caer alguna gota, pero eso no nos asusta, es más, no nos pusimos la membrana en ningún momento, aunque tuve un poco de tentación, pero nada, allí seguimos.

Hubo un momento de frío en una de las puntas que la verdad si habría tenido guantes me los habría puesto. Los km van cayendo y la verdad que voy muy muy contenta, en todo momento sin apretar pero trotando y guardando fuerzas para la última punta. Antes de llegar al avituallamiento grande, en el km 33 más o menos, mis piernas ya empiezan a flojear, esta vez no es la rodilla, raro en mi, es el gemelo derecho y no había sentido ese dolor anteriormente.

Seguimos animados y como siempre con una sonrisa puesta, hablando sin parar… Aún nos quedaba bastante… Las cuestas arriba, que es donde más puedo apretar, se me estaban haciendo ya duras y las bajadas mucho más… Por fin vemos Azpeitia a nuestros pies, no queda nada para llegar al santuario de Loiola, eso creía yo, pero aún nos costó… Pero ahí estábamos ya…

Lo pasamos trotando (aunque también andando firmes un poco). Llegamos al avituallamiento…este era decisivo ya que era un punto muy jugoso para retirarte. Yo estaba reventada, mis piernas no daban más pero al fondo vimos a mi aita, ¡alaaaaa! Qué ilusión… Más adelante, Alain, Amets, Haizea, ama… Joooo Qué energía…aita nos acompaño un poco animándonos…el sabía muy bien que yo no estaba nada entrenada para semejante carrera, pero ahí nos dijo… ¡Venga seguir que no os queda nada!… ¡Joder que no! Fue una agonía para mi… Los metros no avanzaban… Mis piernas tampoco… Yo no metía ni agua ni comida desde hacía mucho tiempo, que por cierto muy mal, es importante meter, y yo eso lo llevo siempre muy bien organizado a raja tabla, pero no me entraba nada, solo quería llegar, pero mi miedo a la bajada no me dejaba avanzar…

Nos encontramos con unos chicos que coincidíamos en muchos puntos, nos juntamos y llegamos juntos hasta la última cima, ¡por fin! Pero quedaba lo peor… La bajada, me dolía todo, no sabía si llorar, reír… Pero no lo he dicho antes, pero Ander estaba ahí en todo momento, en todos los km, horas y minutos de esta carrera animándome.

Por fin llegamos al pueblo, aquí Ander me animó a entrar trotando y eso hicimos, que bonito, la gente animando sin parar, te hacían un pasillo, que emoción… Vemos a lo lejos la familia de ambos, y sobre todo a nuestros pequeños que después de fundirnos en un abrazo, cogimos a los peques y entramos en mera. Buuuf, ¡lo he conseguido, lo hemos conseguido!


Y quiero agradecer todo este esfuerzo a mi familia, a KZK pero sobre todo a mis chicos de KZK que me sacan el fin de semana y sacrifican su ritmo para ir al mío, y como no… A Ander Molina que sin él no habría llegado a meta, por acompañarme en todo momento y animarme cuando más jodida estaba.

Eskerrik asko!!!

Por Itxaso Nieto

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