Maratón Parque Europa

Hace años que me rondaba por la cabeza realizar un maratón en solitario en mi circuito habitual de entrenamiento. El Parque Europa de Txurdinaga, un circuito de un kilómetro medido con rueda y marcado cada 100 metros. Es un sitio donde nos juntamos diariamente corredor@s de todos los niveles, donde se respira atletismo y sobre todo muy buen rollo. Ha sido en esta época de ausencia de carreras por la pandemia de Coronavirus cuando he podido realizarlo.

Debido a las franjas horarias que limitaban la práctica deportiva, el domingo 24 de mayo, a las 5.50AM empecé a correr 200 metros y arrancar la primera vuelta de las 42 que me esperaban en el circuito rompepiernas del parque. Ya a esa hora paseaba por allí algunos habituales del parque, como Leguina, que me animaban.

Los primeros 10 kilómetros transcurrieron rápido, mientras amanecía y el parque cobraba vida. Las piernas iban fáciles marcando un ritmo de 4.15 a cada paso por vuelta. Sobre el kilómetro 15 llego Oscar García, gran amigo y compañero de club y de entrenamientos. Un poco más avanzada la mañana apareció por allí el vecino Aitor, Emilio, el fenómeno Vallejo y el benjamín Coletas. Con ellos, los kilómetros se hacían más amenos, mientras unos se despedían y otros aparecían. Pero las cuestas del parque se iban acumulando en las piernas, y el ritmo se fue adaptando, a partir de la media maratón, a un 4.30.

 A partir de la media me visitó mi ama que me sacaba fotos y me daba ánimos a cada vuelta, y para no hacerla sufrir había que ir poniendo buena cara cuando me cruzaba con ella… También subió al parque a hacer su entrenamiento de cambios de ritmo, Igor García, un fenómeno, que según mí ama, corre “como los chavalitos”, sobre estilo del resto no comentó nada…

 A falta de lo más duro del maratón por allí aparecieron dando ánimos los más habituales del parque Miguel, Alfredo, Mónica y Victor. También el maratoniano master de Korrikazaleak, Koldo. A partir de ese momento, tanto ellos como yo, íbamos calculando la marca final. Calculé que si no bajaba el ritmo y apretaba un poco las últimas dos vueltas, podría estas cerca de las 3 horas y 10 minutos.

 Y así transcurrieron los momentos más duros y emotivos del maratón. Contradictorios. Maldiciendo el momento en el que se te ocurren estas ideas de bombero, pero disfrutando de que vas a conseguir el reto marcado, y luchando contra el dolor de piernas para poder incrementar un poco el ritmo.

Y una última vuelta en solitario para disfrutar el momento, rodando a 4.14 de nuevo, y con sorpresa incluida de cinta improvisada en meta. 3h09m59s. Muy contento. Disfrutando, tanto o más en este maratón diferente, como en los 37 anteriores.

ESKERRIK ASKO GUZTIOI!

 

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