Crónica: Media Maratón de León 2026
El 22 de marzo de 2026, una intrépida “grupeta” de la familia KORRIKAZALEAK, junto con otros compañeros igualmente apasionados de este deporte, nos presentamos en la Media Maratón de León (Bernesga Motor, Edición 2026), con una mochila cargada de nervios, ilusión y una fe ciega en que nuestras piernas recordarían para que sirven. El plan: dar lo mejor de nosotros mismos, y recorrer 21k por esta ciudad monumental.
Nos lanzamos a esta aventura, porque la prueba lo tenía todo: modalidades para todos los públicos (21k, 5km y carreras infantiles), una ciudad preciosa por descubrir, y excusa perfecta para disfrutar en equipo de una experiencia que va más allá de compartir kilómetros. Ante ese marco ideal para celebrar la tan ansiada primavera ¿Qué podía salir mal?

Pues bien, a escasos meses de la fecha, el universo decidió que éramos demasiado optimistas y procedió a repartir contratiempos con generosidad para todos. En lo que a mí respecta: a un mes escaso de la carrera, me sobrevino una roturilla de fibras en el vasto lateral de la pierna, que me obligó a aparcar los entrenamientos, las tiradas largas y cualquier atisbo de puesta a punto. Y cuando el músculo empezaba a perdonarme, la semana previa, se presentó sin avisar la gripe estacional, con todo su séquito de lujo: fiebre, tos y mocos. A escasos tres días para ponerme el dorsal, estaba física y moralmente hecha un guiñapo. La caja de cuerdas para respirar en modo “ciervo herido”, y con unas piernas que parecían prestadas. Una situación ideal para correr 21k, vamos. Nadie apostaba un euro porque sacase adelante la carrera, y yo la primera, que no tenía claro si iba a poder acabarla dignamente.
Sin duda alguna, esta media maratón parecía que estaba gafada en cadena, ya que: Asier López venía de una lumbalgia complicada, que también le había tenido parado. Y aunque se presentaba sin dolor, desconocía cómo iba a reaccionar su espalda al ritmo real, y quería ponerse a prueba. Andrea Leivar, tampoco tenía el viento a favor, aunque eso nunca la ha impedido pelearlo con la fuerza que la caracteriza, y ser una todo terreno. Y el gran Iker Rubio, aún en el post-operatorio del pie, asumió el noble rol de “supporter” y alma mater del equipo, para infundirnos ánimos desde la barrera con la misma entrega que si corriese él.
Y llegó por fin el día 22 de marzo, con el “escuadrón suicida” al completo, dispuestos en línea de salida, enfundados en nuestra equipación de KZK, con los dorsales al pecho, para defender nuestros colores (naranja y negro), por las calles de León. El karma que ya se había burlado suficiente de nosotros, debió de sentir algo parecido a la compasión, porque nos concedió un clima espléndido, y un recorrido llano, bonito y relativamente rápido.
El “efecto dorsal” hizo efecto, y desde el primer Kilómetro, las sensaciones fueron mucho mejores de lo esperado. Era consciente de que estaba lejos de mi ritmo óptimo de competición, así que, decidí escuchar a mi cuerpo, bajar revoluciones y amoldarme a un ritmo cómodo, constante. Nada de marcas personales, solo terminar con dignidad, y a ser posible sin daños colaterales.
La salida estuvo marcada por Asier López, que desde la meta puso el “turbo”, y demostró que la espalda estaba más que lista, firmando un gran tiempo y carrera. ¡Su vuelta promete!. Con la increíble Andrea Leivar, tuve el placer de poder compartir unos kilómetros codo a codo, que corrió con todo lo que tiene (que es mucho), y se marcó su mejor marca personal MMP. ¡Un carrerón en toda regla!. Y el resto del trayecto, lo regaló la amabilidad sin límites del pelotón: corredores que animaban, ofrecían compañía, y se prestaban voluntarios a hacer de liebres, como si esa mañana no tuvieran más planes. Ya en la línea de llegada, cuando la lengua asomaba y las piernas enviaban señales de socorro, ahí estaba Iker Rubio —que no pudo correr, pero nunca falla dentro y fuera del asfalto— para dar ese empujón final que vale más que cualquier gel energético. El abrazo de equipo al cruzar la meta, con el resto de los compañeros que se unieron a nosotros en esta loca aventura, fue el mejor broche posible.

Sin duda, una carrera diferente y muy especial. Sobre todo, porque no esperaba conseguir un tercer puesto femenino en categoría máster +35 en la Media Maratón de León. ¡Señoras al poder!. De hecho, fue tal la sorpresa, que nos pilló a todos tan desprevenidos, y nos perdimos la entrega de premios, y el trofeo se quedó huérfano de foto oficial en el cajón. Pero tampoco pasa nada: el metal y la imagen son solo eso, un recuerdo material. El verdadero premio fue este: poner a prueba mis límites, disfrutar de la experiencia compartida con mis compañeros y amigos de vida, —motor de mis piernas y de mi corazón—, y sentir una vez más el respaldo de un club como AD KORRIKAZALEAK que hace que todo valga la pena.
Por Ariane

