Crónica 21K Getxo 2026

El pasado domingo 29 de marzo se celebró la media maratón de Getxo, con tres opciones de carrera, media, 10K y 5K. Circuito llano, a lo largo de gran parte de la localidad de Getxo, muy adecuado para establecer marcas personales y durante muchos kilómetros, con inmejorables vistas sobre el litoral vizcaíno.

Los 21K venían marcados por el cambio de hora, y las condiciones meteorológicas que habían reinado durante los días previos. A lo largo de la semana consultar la previsión del tiempo se había convertido en la tónica habitual.

Por fin llegaba la fecha y tal y cómo se preveía con condiciones muy inestables. Durante el calentamiento el desconcierto por el cambio horario junto con la fina lluvia evitaba la tradicional foto de los Korrikazaleak. 

Así a las 9:00, tras una noche más corta de lo habitual, con unos 7 grados y un prometedor resol, comenzaba la carrera frente al Tiki-Toki de Fadura. Juanmi, Asier Zarraga, Ander Zorita, Alex y servidor junto con Ima y Ander como liebres de lujo de la carrera, comenzábamos los 21 kms dirección Berango hacia la parte trasera de Fadura. Poco después de pasar el primer kilómetro el breve resol se convertía en un espejismo y un suave granizo nos sorprendía y auguraba una carrera dura. 

En los primeros kilómetros, una vez establecida la velocidad de crucero de todas las liebres y la mayoría de los grupos, muchos de los corredores se afanaban por evitar los numerosos charcos presentes en el asfalto. Fruto de una de esas maniobras, entre el tercer y cuarto kilómetro, un tropezón casi me hace acabar la carrera antes de tiempo, pero hubo suerte y no pasó a mayores. Atravesando Neguri, llegábamos a la calle Mayor de las Arenas dónde se encontraba el primer punto de avituallamiento desde dónde se giraba hacia la parte posterior del puente colgante. Tras un giro brusco, la carrera transcurría paralela a la desembocadura de la ría, con las cuestas de Portugalete como testigos excepcionales de la carrera. En ese instante cambiábamos la fina lluvia por viento, que coincidía con el momento en que la carrera llegaba a la parte trasera de la Avenida de Zugazarte, en paralelo al mar. Durante esos kilómetros las sensaciones eran buenas y la estrategia clara era buscar un grupo dónde refugiarse del viento y no desgastarse de cara a los kilómetros finales. De esta manera llegábamos a la bajada más acusada de toda la carrera que nos llevaba al puerto deportivo y de ahí al espigón, una zona especialmente expuesta. No todo el mundo puede disfrutar de semejante estampa mientras disfruta de su pasión. Pero esos 2 kilómetros el viento racheado de lado y los enormes charcos exigían un plus de concentración. En esa zona me cruzaba con Ander Zorita, a cola de la liebre de 1 ’20, con cadencia alegre y cara de concentración. En la punta del espigón y tras un giro de 180º se volvía por el puerto deportivo hacia la playa de Ereaga. Justo antes del giro se alcanzaba el segundo avituallamiento, en el kilómetro 12. En ese punto durante unos 300 metros la cabeza me traicionaba y brevemente pensaba en pararme. Durante los siguientes dos kilómetros la carrera transcurría por Ereaga, dirección al puerto viejo de Algorta, dónde de nuevo Ander, Alex, Juanmi, Asier y yo nos volvíamos a cruzar y tras otro giro de 180º , la carrera comenzaba a volver dirección a la avenida Zugazarte. La verdad es que esos dos giros de 180 grados, son a mi juicio un aspecto aún mejorable del recorrido. 

Al llegar a la iglesia de la Merced, hacia el kilómetro 16, coincidiendo con el giro a la calle mayor varios de nuestros corredores, incrementaban el ritmo y abandonaban a sus grupos y a sus liebres y afrontaban los últimos 5 kilómetros que nos tenían que llevar de vuelta a la línea de meta. Poco antes del kilómetro 18, Asier me adelantaba y tras unos breves instantes juntos se alejaba rumbo a la meta. Tras el último avituallamiento y el paso por Jolaseta, la carrera giraba por la parte trasera de Fadura, para afrontar los últimos 3 kilómetros. He de reconocer que esos tres kilómetros personalmente se me hicieron un pelín largos. Y por fin tras casi 21 kilómetros, entrabamos en la pista de atletismo, donde se hallaba ubicada la meta. En ese instante, mirada rápida al reloj, para comprobar que el objetivo se había cumplido.

Así, y en la mayoría de los casos con satisfacción, llegábamos a la meta.

Por Jacobo de la Sierra

También te podría gustar...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies