New York Marathon 2019

Llega el día de la carrera y como suele ser habitual estos días me despierto antes de que suene el despertador. Ni tan mal, he dormido casi 7 horas. Ducha para espabilar y a por el desayuno.

Desayuno zumo ,plátano y un yogur con cereales . Preparo la indumentaria y el dorsal. Bajo al hall del hotel y ya nos montamos en él autobús. A las 6:15 arrancamos hacia la salida y después de más de una hora de viaje, viendo el amanecer en la bahía, llegamos a la salida. Está lleno de policía y parece una película.

Pasamos los arcos de detección de metales como en los aeropuertos. Una vez dentro a esperar , queda 1:30h. A las 9 entró en mi cajón y a las 9:15 lo cierran. Llega la hora y suena el himno americano a capela, aunque te la traiga al pairo, la carne de gallina. Discurso de rigor y suenan los dos cañonazos y el «New York, New York» de Sinatra, pulsaciones a 120 y sin empezar a correr.

Empezamos a movernos, salgo por el lado «feo» del puente, o sea, por abajo. Vamos ahi encerrados y hacia el km 1 y cómo si se tratase de una película aparece desde abajo un helicóptero de la policía que se para a nuestra altura y nos saludan, momentazo.

Cuando salimos del puente ya es casi el km 3 y después de un cacho por una autopista entramos en Brooklyn y allí ya empieza la locura, Doobie brothers a tope. La gente delante de sus casas animando a tope y chocándote la mano desde crios hasta abuelos. Eso si la música no falta a todo volumen y el griterío de la gente ensordecedor. Por inercia tarareas las canciones.

Llega el avituallamiento del km 10, me meo y paro en los baños. Casualidad todos ocupados, pierdo un minuto. Seguimos con el ambientazo y paso a uno con la camiseta de Athletic, «Aúpa Athletic» y «Egurre». Al de poco un giro a izquierdas y el barrio judio, se acabo el ambiente, apenas gente en las calles y los que estaban solo querían cruzarlas. Se acaba la paz y vuelve el ambientazo, del 17 al 22 . Ya estamos en Queens y pasando un puente giramos a la derecha y entramos en la 1ª Avenida, la locura. En esta calle está la mayoría de acompañantes y el griterío es ensordecedor, menos mal porque»solo»son 6 km de recta. La pasamos bien y al final de la misma entramos en Bronx.

Nada más entrar dos camionetas de policía y allí unas bandas vestidas de negro con sus colgantes de oro , sus gorras y sus pintas de malotes animando cómo los que más . Giro a la izquierda y entramos en Harlem , ya casi en el 35. Otra recta larga y superó el trauma del 35 que fue mi caos en Sevilla. Voy mirando el reloj y la media a 4:55 ( me la jugo el Tom Tom) .

Llegamos a la zona de Central Park y aquello pica para arriba. La gente se empieza a quedar en los costados, aguanto la cuesta como puedo , entramos en el parque y al salir más cuesta y la señal de 800 mts a meta ( el Tom Tom me marcaba 43km ) . A 500mts de meta la corresponsal de la ETB me dice «Animo, eginda dakozu». Subidón de adrenalina y a terminar. Cruzas la línea como si fueras Dios, te ponen la medalla y «congratulations».

El camino hasta que sales de Central Park te crees Lewis Hamilton, solo oyes «good job guy». Después de 20 min consigo salir de allí y encontrarme con Gotzone. Taxi y al hotel . Ducha y a por la burger. Comiendo la hamburguesa en el Madison Square Park y viendo a las ardillas trotar yo también pensé , GOOD JOB GUY!

Por Edu Justel

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